Tapas Típicas

La tapa es una pequeña porción de comida que se sirve con el pretexto de beber. Sus inicios se remontan a la época romana cuando se ofrecían aperitivos, denominados “Gustu”, que ayudaban a abrir el apetito y a la comunicación entre los invitados. Esta costumbre siguió con los árabes y en el Medievo. Pero su culminación llegó con el Barroco ayudado por la literatura de la época; como es el caso de Quevedo, Lope de Vega o Cervantes donde nombraban las tabernas y mesones frecuentadas por los hidalgos y pícaros. El significado tal como lo conocemos actualmente viene de la época Moderna, es aquí donde surgieron algunas modificaciones con respectos a épocas anteriores.

imageActualmente se sabe que tiene efectos medicinales puesto que, por ejemplo, una copa de vino acompañada de una tapa puede llegar a prevenir enfermedades. Según el jefe del Servicio de Nutrición Clínica del Hospital Universitario de Ginebra, Francisco Infante se debe de explotar la ingestión de tapas de verduras, pescado y legumbres frente a la hamburguesa.

Con el “Manifiesto de la Tapa” se revaloriza la importancia que tiene en torno a la comunicación entre los comensales.

Además genera unos beneficios económicos para el sector servicios ya que es el plato más consumido por los turistas extranjeros.

Se les denomina con diferentes nombres (canapés, entrantes, aperitivos, pinchos), se sirven antes de una comida o cena. Se elaboran cada vez con más ingredientes y es más imaginativa. Cada provincia mantiene sus propias tapas.

LAS TAPAS EN ANDALUCÍA
Históricamente la tapa empezó a consumirse tal como lo conocemos actualmente en el siglo XIX. Existen varias versiones del porque se colocaba una rodaja de embutido o queso encima de la copa de vino; unos dicen que era para evitar los insectos en la copa, otros cuentan que era para despertad la sed Esta tapa llego a evolucionar hasta convertirse en una tapa de aceitunas, cacahuetes y embutidos, que corría a cuenta de la casa para agasajar a los clientes. Con el tiempo esta costumbre se extendió a otras regiones españolas y tuvieron tanta fama que llegaron a ser cada vez más elaboradas e incluso ya eran cobradas.

imageCada provincia andaluza tiene su propia carta de tapas rabo de toro, flamenquines y salmorejo en Córdoba; ‘pescaíto frito’ o calamares en las zonas de costa, como Málaga, Almería y Cádiz; adobo de cazón y pijotas en Sevilla y Granada, por mencionar algunas. Y luego están las universales: las de tortilla de patatas, jamón, queso, etc.

En Almería destaca las migas con tropezones, pescaíto frito, callos o almejas. Y, por supuesto, el inevitable cherican o pan tostado con alioli cortado al biés aderezado con atún, jamón York o morcilla, las gambas rebozadas y las huevas a la plancha, .boquerones, fritadas de lomo y patatas a lo pobre.

Jaén las patatas a lo pobre, las habas fritas y por supuesto la pipirrana, bocado del pan, aceite y bacalao muy típico de las gentes aceituneras, los rabanillos, la masa de morcilla o de chorizo, las alcaparras y los alcaparrones, las múltiples variedades de aceitunas en aliño, los caracoles en caldo y, cómo no, las típicas ‘rosetas’ de maíz.

En Cádiz, destaca ” pescaíto” frito, así como el excelente marisco de Sanlúcar de Barrameda Además posee vinos de calidad como los finos, las manzanillas y todos los englobados dentro del conjunto de vinos de Jerez.

El pasado árabe supone una influencia realmente importante en la comida típica de Córdoba como se puede comprobar en platos como el cordero a la miel, en los que se mezclan sabores dulces y amargos. Además destacan los platos de caza entre los que sobresalen la olla cordobesa, la chafaina cordobesa o los pichones con aceitunas, sin olvidar otros tan típicos como el salmorejo, el ajo blanco o el gazpacho.

En Málaga las gambas a la plancha y el “pescaíto” frito . Pero además se pueden degustar algunos de los platos más sabrosos de caza Pero si existe un plato típico por excelencia en esta provincia, es el original ajo blanco, una sopa fría elaborada con ajo, almendras y por supuesto con el mejor aceite de oliva.

En Huelva las gambas, las cigalas, los langostinos y las ‘cañaíllas’ , un tipo de caracol marino Si bien, existe gran variedad de productos ibéricos de excelente calidad entre los que destaca el popular jamón de Jabugo.

En el caso de la cocina de Granada, los platos más conocidos son las habas a la granadina, la tortilla sacromonte y las truchas de Laújar, en las que el jamón de Trevélez juega un papel fundamental.

En Sevilla, está muy extendida está la costumbre del “tapeo”, si bien, la cocina sevillana es más que sus populares tapas, ya que en ella pueden degustarse platos tan contundentes como el rabo de toro guisado, los huevos a la flamenca o el lomo en manteca. Las pavías de bacalao, las aceitunas, tortillitas de camarones, las cabrillas con tomate, los caracoles, las espinacas con garbanzos, la pringá, los montaditos de: jamón, caña de lomo, morcón, morcilla, “pescaito” frito como acedías, boquerones, pijotas, sardinas, la tortilla de papas, los pimientos fritos, el menudo con garbanzos, el montado de lomo, el pinchito moruno, el caldo de puchero, los aliños, las huevas, las gambas a la plancha y, por excelencia, el pescaíto frito que engloba una gran variedad de pescados rebozados en harina y luego fritos en aceite de oliva.

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